
Te me fuiste. Cuando lo supe mi mente se quedó en blanco, tu partida no debía ser tan sorpresiva, sabía desde hacía mucho tiempo que te irías, pero no importa cuánto tiempo me hubieran dado para prepararme sabía que dolería igual.
Te lloré como no había llorado en mucho tiempo, te lloré como si me hubieran arrancado un pedazo de mi corazón, como si de repente hubiera desaparecido algo crucial de mis últimos 9 años de vida. Te lloré en soledad, recordando tantas veces en que fuiste mi único consuelo.
Me es difícil definir lo que fuiste para mí, tal vez el único cariño incondicional con el que siempre pude contar en esta casa de hielo. Probablemente algunos piensen que exagero el dolor, que sólo fuiste mi mascota, pero la verdad es que me acostumbré tanto a ti que a momentos olvidaba que de hecho eras una perrita.
Descansa en paz mi amiga, espero desde el fondo de mi corazón que hayas disfrutado tu vida junto a nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario