viernes, 25 de marzo de 2011

Tiempo


Los minutos pasan, las horas avanzan, los días se convierten en noches, las estaciones cambian, los años se terminan; la vida transcurre con pasmante calma. La gente nace para comenzar a morir; pero no es la muerte lo que debería atraer nuestra mirada, es el camino.
No hay que correr, no hay que tomar atajos; no hay por qué apresurarse, este camino sólo se transita una vez, hay que sacar el mayor provecho posible del paseo.
Gente como yo pasa una preocupante cantidad de tiempo reflexionando sobre lo efímero de la vida, mientras esta misma escapa entre nuestros dedos. Pero estas reflexiones no son en ningún sentido una pérdida de tiempo, porque a esta escritora aficionada pocas cosas la hacen tan feliz como tumbarse boca abajo sobre la alfombra y escuchar el rasgueo del lapicero sobre el papel, a la vez que las palabras van tomando forma frente a sus ojos.
Y así ha notado que el pasar del tiempo se ha convertido en el leiv motiv de su vida.
El tiempo cambia a las personas, pero las personas pueden también cambiar al tiempo; los mismos 5 minutos parecen una eternidad en el silencio del luto, mientras que se convierten en segundos en el silencio de los enamorados.
Cada letra que se escribe es un verdadero milagro, una obra de arte. Porque no sólo es posible escribirla, sino que a ello se dedica el tiempo otorgado, una fracción de vida; y si una vida se puede contar en unos miles de páginas, en un `par de horas, ¿por qué no dedicar todas las horas que se tengan a contar una vida? a redactar el cuento de la propia existencia, aunque no sea en papel y tinta, así sea únicamente en la mente del autor y protagonista; a cada hora se habrá dedicado una obra maestra, una vida entera.

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