lunes, 21 de marzo de 2011

Cosas de Adultos

¿Por qué al decir que se están hablando de cosas de adultos nos referimos a sexo, problemas económicos, muertes?...
Jamás terminaré de comprender por qué las cosas de adultos no son también cosas alegres; por qué hablar de la alegría de ser padres no es "cosa de adultos", siendo que, desde un punto de vista lógico, realmente lo es.
Las cosas de adultos han tomado un significado obscuro, borroso, prohibido, prácticamente malvado. Y simplemente no cabe en mi cabeza la idea de que ser adulto, signifique convertirse en un ser corrompido y amargo.
Es cierto que las famosas cosas de adultos difícilmente podrían ser cosas de niños, pero lo que poca gente comprende es que las cosas de niños si pueden ser cosas de adultos. Jugar al escondite, comer un helado, andar en bicicleta, leer un cuento... tomarse de las manos como pequeños enamorados.
Con 18 años y unos cuantos meses se me podría considerar una adulta, o al menos debería intentar serlo, pero sin vergüenza alguna aseguro que no lo soy. Tengo alma de niña, y las cosas de adultos no tienen ese tinte oscuro para mí, son tan naturales como las cosas de niños porque no distingo entre ellas; son cosas de personas, de seres humanos, de la vida; mi edad no me hace menos o más partícipe de ellas.
"Cosas de adultos", patrañas, quienes usan esas palabras únicamente quieren sentirse más grandes, más sabios, pero no lo son. Son tan humanos como yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario