miércoles, 9 de marzo de 2011

Imposible

Cuando era una niña pequeña alguien le dijo que no podía volar; al día siguiente su madre puso el grito en el cielo cuando se encontró a su pequeña, vistiendo aún su pijama rosa, realizando maniobras de vuelo en el comedor principal de la casa.
Cuando tenía unos 10 años su abuela materna enfermó, con amor y paciencia su madre le dijo que no había nada que se pudiera hacer al respecto, la abuela se iría al cielo. Ella pasó los siguientes meses con su juego de enfermería, revisando a la abuela con su estetoscopio de plástico y dándole mágicos jarabes de agua; todos la miraban con ternura y tristeza hasta el día en el que, inexplicablemente, el cáncer de la abuela se había desvanecido. Entonces, empezaron a temer.
Pasaron los años.
Cuando cumplió 15 entró a la preparatoria y se vio envuelta, en uno de los primeros días, en una acalorada discusión con una maestra que menospreciaba el arte de la literatura. "Las palabras no tienen vida" le decía ella "no son más que garabatos; lo realmente importante son los seres vivos. Nunca podrás dar vida a las letras" insistía señalando una proyección de la cadena alimenticia. Dos semanas después, en el medio de un evento cultural, ella pasó al frente a leer un poema suyo; nadie prestó atención a la figura que pronunciaba las palabras, ya que se encontraban demasiado atónitos con lo que sucedía sobre ella: las palabras danzaban, cambiaban, brillaban, se enredaban... estaban vivas.
En su último año en la preparatoria entabló una conversación con su maestro de filosofía, discutiendo la posibilidad de que la incapacidad humana para atravesar paredes fuera únicamente cultural. "Si a ti, cuando pequeña no te hubieran enseñado a que debes rodear las cosas en lugar de pasar a través de ellas" planteó su profesor "¿entonces serías capaz de atravesar esa pared?". Para su sorpresa, ella ya tenía la mitad de la pierna derecha atravesada en la pared, como si esta simplemente no estuviera ahí.
Al cumplir 18 se enamoró; lo primero que le dijo su padre fue "el amor no dura para siempre".
Cuando tenía poco más de 80 años falleció al mismo tiempo que su esposo, de quien se había enamorado 62 años atrás. Los hallaron sonriendo, tomados de la mano.

"Los únicos obstáculos que hallarás en tu vida, son creados por tu propia mente" dictó su nieta a quien labraría la lápida bajo la cual descansaría la niña que dedicó toda su vida a demostrar que los imposibles no son del todo tales.

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