domingo, 27 de febrero de 2011

¡Apúrate!

Me zarandean por los hombros; ¡despierta ya que se te hace tarde! Me levanto adormilada, corriendo sin saber muy bien cuál es la prisa, ¿a dónde voy a llegar tarde? ¡Vístete de una vez por todas! Me pongo unos jeans, una camiseta y unas zapatillas deportivas ¡No no, no vas a salir así, ponte algo decente! Termino con una ropa incómoda, esta no soy yo.
Me arrastran a la puerta, me lanzan las llaves del auto ¡Corre corre, se va a hacer tarde ! Y yo simplemente no termino de entender por qué la prisa, ni siquiera sé a dónde voy. Conduzco media hora en el tráfico, todo mundo suena sus bocinas, no hay nada que pueda hacer pero insisten ¡muévete que se nos hace tarde!, cada vez estoy más angustiada, ¿tarde a dónde?
Llego a un gran estacionamiento; no hay lugar... empiezo a desesperarme. Finalmente encuentro un lugar, me bajo del auto y una ola de personas apuradas me arrastran consigo. ¡Esperen, ni siquiera sé a dónde tengo que ir! Me arrastran con ellos, y antes de que me dé cuenta la angustia es tal que empiezo a correr con ellos. El pánico en masa me absorbe, ¡se me va a hacer tarde!
Por suerte comprendo a tiempo, espera, yo no tengo ninguna prisa, esta no es mi ropa y no tiene ningún sentido que este aquí. Empiezo a forcejear contra ellos y finalmente escapo de la gente que corre despavorida... se les hace tarde.
Son adictos al trabajo, a las prisas, a no tener tiempo para pensar. No quieren vivir su vida, sólo sobrellevarla.
Los miro con tristeza, me deshago de la blusa almidonada y me quedo en camiseta, pantalones elegantes y tacones. Esa no soy yo, yo si quiero vivir mi vida. Doy media vuelta dispuesta a volver a dormir; no tengo ninguna prisa, tengo mi propio tiempo.
Al darme la vuelta me encuentro con una cara sonriente, recuerdo que justo a él iba a ver antes de entrar en todo ese caos. Sonriente tomo su mano, ¿qué hiciste hoy amor? le pregunto mientras tiro a la basura la blusa y el saco. Filosofar y leer un libro, me contesta él. Sonrío; la corriente no nos atrapó, y dudo que lo haga.

1 comentario:

  1. intrigante es este relato, mas en el encontre un conflicto de la sociedad el pavor a la verdad, a la vida; nos encontramos en un lugar del cual nos alejamos pues no pertenecemos a el, vivimos nuestras vida a gusto, vamos a donde queremos esperando al paso del sol para seguir nuestro camino.

    ResponderEliminar