martes, 1 de marzo de 2011

Concentrándome

Intentando concentrarme en un ensayo de economía que posiblemente nunca vea concluido me detengo un momento a observar por la ventana; dos metros más adelante se encuentra una pared de cemento sin pintar, sin gracia, sin encanto y sobre todo, que evita que vea lo que hay más allá.
Decido tomar una postura filosófica al respecto. Supongamos que la pared es transparente. Y así sucede, lentamente el gris comienza a volverse traslúcido y al otro lado veo, ¿qué veo? entorno los ojos para enfocar y finalmente alcanzo a distinguir una sala enorme, llena de muebles de todas épocas arrumbados contra las paredes. Una niña sentada en el medio del desorden, la cubre una fina capa de polvo de la cabeza a los pies. Está dibujando. De repente eleva la mirada de su obra y me encuentro con unos ojos opacos y empolvados; sonríe y su rostro se cuartea, es demasiado frágil, empieza a caerse a pedazos y de dentro de ella sale luz. No es luz del Sol que te ciega sino luz de la Luna, fresca y dulce. Y de la luz salen criaturas que bailotean alegremente por la habitación. Aparto la mirada y vuelvo a intentar concentrarme.
Entonces, sin querer (aunque secretamente con toda la intención) se pierde mi mirada en las botellas de vino con rosas disecadas que adornan el librero destartalado de mi habitación. De nuevo la postura filosófica. Supongamos que dentro de esos cadáveres de flores hay vida; y no sólo eso, si no movimiento. Entonces las rosas empiezan a moverse torpemente, se sacuden el polvo, tosen; y con los movimientos propios de un muerto viviente empiezan a extenderse por la habitación, lentamente. Antes de que pueda notarlo ya cubren cada rincón y se acercan lentamente, sus espinas alcanzan mi piel, empiezo a quejarme y apartarlas con golpes y patadas. Mi suposición me traicionó. Aterrada vuelvo a la realidad justo cuando estaba por morir en un abrazo asfixiante de ramas muertas, flores secas y espinas.
Creo que es suficiente por ahora. Un ensayo no se escribe por si sólo y mi imaginación está tomando demasiado a pecho la libertad que le otorgo. Aparto la mirada del alebrije de papel maché que decora mi mesa antes de que cobre vida ante los ojos de mi mente. Hora de volver al trabajo.

1 comentario:

  1. que bellos ojos lo tuyos, proyecciones de vidas pasadas adornan tu iris pero con seriedad debemos tratarlos mi amor, me gusto mucho tu postura filosofica pero suponer debemos que el ser que pretendemos modificar situaciones complicadas o poco creibles lograra, que bella es la filosofia pero no tanto como tu

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