Y si te pones a leer a Freud en un día como este probablemente me entenderías. A medida que leo siento como lentamente se caen capas de mí, y no es que Freud tenga razón, no es que me identifique, es sólo que cada palabra me hace sentir más cansada, más pequeña, más frágil; llegando al punto en el que se han caído tantas capas de mi ser, que siento haber sido reducida a un manojo de cosas que no entiendo, un ser pequeño a la merced del clima frío y lluvioso que nos ha regalado este día.
Hoy, en esta tarde,se me abrió el corazón, se me cayeron los escudos, se me perdió el miedo... y sólo quedé yo, en esencia, poco más que un manojo de cosas incomprensibles, un ser pequeñito, sonriente y con frío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario