Tal vez tener alma de escritora comienza a volverse un defecto en mí; comenzar a darme cuenta de que me vida está lejos de ser una novela, no es ni la mitad de apasionante, de interesante, de irreal.
Buscar ávidamente entre la gente, queriendo encontrar un rostro que me lo diga todo, una mirada que cuente una historia, que me de inspiración para escribir. Querer sentir con mis manos la poesía que declama la brisa, que susurran las hojas, que escribe el césped sobre mi palma. El mundo es demasiado grande y lo quiero capturar todo en palabras, como una hermosa e interminable fotografía. Es un defecto.
Y esta alma de escritora, o al menos quiero creer que lo es, es demasiado inquieta para descansar de su alocada carrera por convertir este mundo en otro, por crear historias en mi vida que nunca pasaron, por cambiar el pasado, adornar el presente, fantasear sobre el futuro. Ser quien soy ha terminado por ser mi peor defecto, mi mayor crimen es no poder aceptar que el mundo no es una de mis reflexiones, la vida no es una poesía, y prácticamente nada es tan hermoso como quiero pintarlo.
No me gusta ver la realidad. Pero bueno, siendo sincera, siempre la he visto, tal vez es sólo que empiezo a hacerme a la idea de unirme a ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario