El repentino ataque de las naúseas por el pasado
imágenes perturbadoras, pero reales.
Quisiera olvidar definitivamente que eso pasó
que el simbólico funeral hubiese sido el final,
pero el olor a fierro permenece insistente
y la naúsea por el nudo en mi garganta sigue ahí.
Malditos sean recuerdos que me atormentan
pasado desgraciado que te niegas a abandonar
saltas sobre mí bajo las luces fluorescentes
jamás me dejarás continuar en paz.
La punzada en mi cabeza, el malestar
las constantes nauseas y las ganas de llorar.
Como si no hubiera bastado vivirlo una vez
he de revivirlo mil veces más.
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