Los ladrillos rojos se ríen entre dientes
Y mientras mi corazón zurce sus propias heridas
El mundo decide girar un poco más lento.
Las nubes ociosas me siguen a la vez que lloro
Y mi vida en cada lágrima se queda en la banqueta,
Mi cabello saluda con amor al viento y
Mis ojos rechazan las caricias del Sol.
Los trocitos verdes que cubren el suelo a mis pies
Se quejan a cada paso pues desarreglo sus peinados.
Como abuelas cariñosas las hojas tocan mis mejillas desangradas
Mientras sigo caminando sin saber a donde ir.
Los caireles de su cabello y su sonrisa expandida hacen a mi corazón sufrir
Y te veo en cada espalda y en cada rostro feliz
Pero se que estoy sola y nunca mas vas a volver.
El concreto agrietado me recibe con crujidos
El chirrido del metal perfora mi alma como agujas,
La llave gira en su única utilidad,
Y el mundo que me observaba ya no existe más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario