Puedes ser una amiga comprensiva y un hombro sobre el cual llorar, pero ni creas que eso te da el derecho a tener alguien a tu lado cuando lo necesitas.
Puedes ser una novia paciente a quien acudir cuando necesitas consuelo, pero ni por un momento pienses que eso te da el derecho a tener un novio que te acompañará en las malas; de hecho, te cambiará en cuanto no le seas más de utilidad.
Puedes escuchar, consolar, apoyar, acompañar... pero a fin de cuentas ni eso te hace merecedora de un buen amigo, de algo de compañía. Porque el día que tus fuerzas se agoten y necesites dejar de ser la columna del mundo, los demás dirán "oh que pena, fue buena mientras duró", y dejarán el cielo caer sobre ti sin siquiera intentar ayudarte... si, morirás aplastada, pero eso te ganas por gastar tus energías en ayudar a otros, cuando sabías que a ti te quedaba poco tiempo antes de colapsar.
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