lunes, 23 de mayo de 2011

Viviendo

No hay una manera de vivir correcta o incorrectamente una vida; ningún paso que das está mal o está bien, sólo es un paso más. Cada vida sólo se vive una vez, por lo tanto, nadie puede saber cómo hay que vivirla; nunca hay que tener miedo de equivocarse porque es imposible, nosotros escribimos nuestra propia historia y no hay nadie que pueda juzgarla, o al menos nadie cuyo juicio sea válido.
A medida que avanzamos sobre los años, nuestros pies dejan huellas de tinta... palabras. Escribimos nuestra historia a cada paso, una historia que quizás sea leída, o quizás no; puede ser modelo a seguir para algunos y epítome del error para otros, pero a fin de cuentas jamás podrá ser repetida, porque por más que intentemos seguir los pasos de algún personaje pasado, el destino siempre irrumpirá en el camino.
De igual manera no se pueden trazar historias paralelas, y por más que admiremos a quien camina a nuestro lado, nuestros pies no pueden seguir la misma trama.
Cada vida, sea reconocida o desconocida, haya sido dedicada al prójimo o al egoísmo, haya sido excesivamente larga o ridículamente corta... es una obra de arte. Porque ya sea que viviste 8 años u 80 años, tu testimonio ha sido tatuado en la piel del tiempo, corazones tocados por tu existencia, sabiduría creada, metas fijadas y, en simples palabras, una obra maestra culminada.

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