martes, 10 de mayo de 2011

La Brisa de las Mariposas (fragmento)

La brisa de las mariposas es el aire que llena mi pecho cuando siento morir asfixiada, es el permiso que se me concede para volver a respirar. En los días en los que mis pulmones simplemente no encuentran llenadera, espero con ansia que haga su aparición una mariposa de las que constantemente atraviesan mi camino, pues al sentir su sutil aleteo me convenzo de que el viento es lo único a lo que podría llamar un dios, y que si los ángeles existen estos son mariposas que llevan los suspiros sobre sus alas; son ángeles que han vigilado mi torpe andar por la vida desde (quiero creer) el mismo día en que nací.
Cuando temo que el pasado me roza con la punta de los dedos el viento lleva hasta mi oído la voz tenue de las mariposas, y ellas dicen que he de aceptar lo que la vida guarda para mí sin angustiarme, pues a fin de cuentas asfixiarme en preocupaciones no cambiará nada. El destino no me depara nada malo, ni bueno, sólo lo que es.
Cuando la frustración me lleva a intoxicarme voluntariamente, a llenar estos pulmones ansiosos con bruma gris que los adormece, las mariposas me rehuyen; se enfadan conmigo y lamentan mi destrucción, a la vez que se alejan apresuradas para no ser alcanzadas por el sopor.

La primera mariposa que conocí tuvo un trágico final entre mis torpes manecitas de niña pequeña, y recuerdo que lloré como nunca al ver sus frágiles alas rotas entre mis dedos y sus colores brillantes manchando mi piel. Lloré sin consuelo por minutos (que cuando se es niño pueden parecer una eternidad), hasta que mi madre me tomó en brazos para consolarme. Ese día aprendí que las mariposas son espíritus frágiles, los cuales no se deben tocar...

Planeo continuar este trabajo, sólo no estoy segura como, así que por ahora lo presento como un fragmento.

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