sábado, 23 de abril de 2011

23 de Abril

A las 10:03 de la noche entré con aire resuelto por la puerta de madera de esa construcción que se supone que es mi hogar. Me recibió el silencio y la oscuridad, y se sintió como un fresco abrazo, recordé al monstruo que fue mi inalcanzable compañero durante tanto tiempo que no sabría decir con exactitud cuánto. La soledad me observaba con cautela desde el fondo del cuarto, escondida entre siluetas borrosas y destellos de luz provenientes de la calle.
Me acosté boca arriba en el suelo, justo frente a la puerta, y la cerré usando mi pie. Entonces me rodeó como una manta negra la oscuridad. Sonreí en mi fuero interno, sabiendo que ni la oscuridad ni el monstruo que me acechaba desde las sombras eran ya una amenaza, pero siempre habían sido parte de mí, y en ocasiones les dejaba acercarse de nuevo.
El frío de las baldosas en mi espalda resultó un verdadero alivio, me di cuenta que mi piel ardía, probablemente de fiebre. De nuevo sentí fija la mirada de ese ser amorfo sobre mí, le resté importancia, aunque definitivamente me provocó un escalofrío; algo dolía, pero no era en mi cuerpo, era algo difícil de localizar y definir, probablemente dolían las intensas miradas del monstruo soledad, intentando meterse bajo mi piel.
Me hice un ovillo y le di la espalda a esa sensación, sentí las baldosas frías en mi mejilla y me deshice de mis zapatos. Me quedé ahí recostada sobre el suelo, sin ningún propósito en especial, sin ningún significado profundo detrás, simplemente no me quería levantar. Cerré los ojos y me dejé abrasar por la oscuridad.
Cuando finalmente decidí ponerme de pie vi lo que me resultaba obvio desde hacía tiempo ya, la oscuridad no era un ente que me rodeaba en su abrazo, la soledad no era un monstruo que me acechaba entre las sombras. Hacía tiempo que lo sabía; se habían convertido en personajes pero no eran más que conceptos. La oscuridad no es más que la falta de luz, la soledad no es más que la falta de ti...
Subí a paso ligero las escaleras y me dejé caer sobre mi cama; hoy más que nunca, desearía poder dormirme en tus brazos, y no entre todas estas almohadas.

1 comentario:

  1. todos los dias aunk junto a ti no este mi ser lo estara tal vez no sea tangible pero estare y esa luna es la prueba de ello mein liebe

    ResponderEliminar